Antes de cambiar el sistema, parte de un caso concreto con datos medidos.
1. Registra la operación lenta: Anota la acción, la hora de inicio y de fin, el tamaño de los datos de entrada y el resultado. Una ejecución concreta aporta más que decir que el sistema parece lento.
2. Compárala con la referencia acordada: Usa la métrica y el entorno definidos en la entrega, si se establecieron para este desarrollo.
3. Comprueba el volumen y las colas: Una importación más grande, las tareas pendientes, un pico de tráfico o un límite de almacenamiento pueden alterar el tiempo de procesamiento.
4. Comprueba los servicios de terceros: Los proveedores de modelos, las API, las bases de datos y las herramientas de automatización pueden añadir latencia o limitar las solicitudes.
5. Comprueba la infraestructura: Revisa los indicadores de CPU, memoria, almacenamiento, procesos de trabajo y base de datos disponibles para ese despliegue.
Envía al equipo de soporte el caso medido, el nombre del despliegue, el entorno, la referencia de rendimiento esperada y el identificador de registro o de solicitud pertinente. El tiempo de investigación y las medidas correctivas dependen del alcance del soporte activo.